Archive for Octubre, 2010

Comunidad libre e independiente

Lunes, Octubre 18th, 2010

Tercera nota del Dr. Vicente Eduardo Guerrero *

El espíritu de los TREINTA PUEBLOS DE LAS MISIONES está presente en los hombres que acompañaron a ANDRESITO GUAIQURARI  (Artiguinhas)  ahijado de JOSE GERVASIO ARTIGAS. La lucha de Andresito y sus consejeros sacerdotes en una gesta que la historia oficial apenas cita, llevaron a cabo una lucha por la libertad y la independencia  que los condujo a las mazmorras brasileñas donde murieron.

El concepto de comunidad  LIBRE  e INDEPENDIENTE  acompañaron a FRANCISCO SOLANO LOPEZ   hasta Cerro Corá, donde sus restos reposaron hasta no hace mucho tiempo junto al Capitán de 14 años que dirigió la última carga de caballería contra los tres ejércitos de la Alianza. SOLANO LOPEZ  fue  sepultado en la selva, en una tumba sin nombre y sin cruces junto al Capitán de 14 años (su hijo)  como queriendo enterrar el espíritu de un pueblo.

No comprender las bases sobre las cuales se asientan los TREINTA PUEBLOS DE LAS MISIONES JESUITICAS no se llega a entender el Paraguay de Francia, Solano Lopez y la gesta de Caballero. La Guerra de la  Triple Alianza (1865-1870) fue un esfuerzo colosal de tres naciones con el apoyo Ingles  para evitar  que se constituya una nación económica y políticamente independiente en el corazón de América del Sur. En esta guerra se perpetro uno de los mayores genocidios en América, genocidio ignorado o apenas citado en las obras de historia.  La población Paraguaya de l.300.000 habitantes se reduje a 200.000 la mayor parte niños, mujeres y ancianos y  con un país tronchado.

Es menester revisar nuestra Historia Americana, rebuscar en nuestra memoria y no dejarnos influir por la nefasta división entre CIVILIZACION y BARBARIE que tanto mal nos hace..

De vez en cuando hay que hacer una pausa

contemplarse a sí mismo

sin la fricción cotidiana

examinar el pasado

rubro por rubro

etapa por etapa

baldosa por baldosa

y no llorarse las mentiras

sino contarse las verdades.

Mario Benedetti

Se fiel hasta la muerte

Apocalipsis 2.10

Esta  nota es un apunte o contribución a la historia regional, repuesta a artículos del “CRONISTA URBANO”. La reciente publicación de dos libros que abordan páginas de  historia latinoamericana “DOLO EN EL PODER” del doctor Marco Acuña Vedoya  y “MISIONES, 500 AÑOS DE SOLEDAD” del ingeniero Julio Perié, nos permitieron recibir un trabajo de un lector desde Venezuela. Trabajo resultado de sus investigaciones y pasión por la historia latinoamericana. Por su extensión lo dividimos que  en tres capítulos. Este es el tramo final del ensayo del Dr. Vicente E-Guerrero, médico argentino, residente en Barquisemeto, lector de MISIONES ON LINE.

Alejandro Guerrero Bernabey –periodista (asgbernabey@gmail.com )

Arch.gráfico  Dr. Félix Luna “Revista todo es historia”

* El Doctor Vicente Eduardo Guerrero es médico radioterapeuta  y periodista, editor de la Revista Médica Razetti en la ciudad de Barquisemeto, Estado de Lara – República Bolivariana de Venezuela. Egresado de la Facultad de Medicina de la UNNE en Corrientes se especializó en la CNEA (Comisión Nacional de Energía Atómica ) en Buenos Aires.

Las Misiones Jesuitas

Lunes, Octubre 18th, 2010

…es  tiempo de revisar la historia americana, rebuscar en la memoria sin la influencia de civilización o barbarie

Segunda nota del doctor Vicente Eduardo Guerrero

La organización de las  Misiones respetó la milenaria estructura social económica y espiritual de los guaranies. Los grupos indígenas fueron divididos en treinta colonias principales donde construyeron ciudadelas que entre otros fines les servían de defensa de las incursiones de los esclavistas, encomenderos y portugueses. Estos últimos iniciaron su expansión desde la líneas de demarcación que les legó el tratado de Tordesillas en 1494, hasta donde pudieran llegar sus “banderas” llevadas por sus aventureros, los “BANDEIRANTES”.

No hubo otra alternativa para la defensa de las comunidades que la organización militar y desde el fondo de los recuerdos los jesuitas apelaron a  SAN IGNACIO DE LOYOLA, que como buen militar los inspiro y con el mazo dando y a  DIOS rogando, con arcabuz, espada, lanzas y flechas pusieron fin a la incursiones de esclavistas, bandeirantes y encomenderos. Es en este punto de la historia cuando las Misiones Jesuíticas se tornan molestas a sus vecinos de aquí como a los del otro lado de la mar océano.

En el proyecto jesuita  no figuraba el constituir una nación, imperio o reino. Fueron fieles defensores de la colonia española y bastan solo los hechos para confirmar estas aseveraciones. En 1717 intervinieron defendiendo la resolución de la Corona  Española y del Virreinato en la revuelta de ANTEQUERA; se sublevaron en 1750 por la entrega de los territorios orientales a Portugal y pese a ser derrotados en la batalla de CAPIBATE (1756) logran que en 1761 el Virrey Ceballos anule el tratado. La Corona Española y el Virreynato del Río de la Plata recibieron no pocas quejas de la acción y la labor de las comunidades, algunas ciertas, otras injustas, pero también muchas mentiras. Por ejemplo, una de las observaciones fue la fabricación de pólvora y armas (esta experiencia fue utilizada por  Francisco Solano López), otra fue la vertida por el Gobernador Lazaro Ribera en el informe al Virrey  “…hemos llegado al extremo de que la lengua del pueblo conquistado sea la que domine..”. La lengua oficial de las misiones era el guaraní y en sus imprentas se editaron obras, diccionarios y gramática en este idioma.

La expulsión de la orden fue un hecho complejo, pero en definitiva fue el freno impuesto a la expansión del Imperio Portugués  y a las pretensiones Inglesas. La coalición contra la Compañía de Jesús unió a la masonería (que recién se iniciaba), libertinos y prelados de la Santa Sede, a los Jansenistas (seguidores de Cornelio Janse, Obispo de Ipres, 1585-1638), a las órdenes rivales (franciscanos, dominicos) y a los defensores del orden monárquico  absolutista, etc. Le cupo al Marqués de Pombal, amigo de Voltaire, poner en ejecución  la expulsión. En España, Pedro Pablo Abarca de Bolea, Conde de Aranda y gran maestre de la Logia , encarga a Francisco de Paula Bucarelli y Ursua en 1761, en ese entonces Teniente General de los ejércitos reales y  Comendador de Almedrejo en la orden de Santiago y también miembro de la Logia del Conde de Aranda, para hacer cumplir esta disposición. Los testimonios de las atrocidades cometidas en los Treinta Pueblos de las Misiones Jesuíticas han quedado en el recuerdo gracias a las acusaciones formuladas ante las Cortes Españolas donde quedaron registradas.

La historia no termina aquí, las comunidades siguieron luchando, no desaparecieron, el concepto de sociedad comunal aflora en el Paraguay de Gaspar L. de Francia cuando en 1810 sienta las bases de la República iniciando una concepción de real independencia política y económica.

El Doctor Vicente Eduardo Guerrero es argentinio, médico radioterapeuta  y periodista, editor de la Revista Médica Razetti de la ciudad de Barquisemeto, Estado de Lara – República Bolivariana de Venezuela. Egresado de la Facultad de Medicina de la UNNE en Corrientes, se especializa en la CNEA (Comisión Nacional de Energía Atómica ) en Bs.Aires.

Graficos: SJ Guillermo Furlong

Apuntes sobre treinta pueblos de las Misiones Jesuíticas

Martes, Octubre 5th, 2010

Desde Venezuela escribe un lector: Paraguay, las Misiones y el pueblo tupi-guarani. Nota del doctor Vicente E.Guerrero

De vez en cuando hay que hacer una pausa

contemplarse a sí mismo

sin la fricción cotidiana

examinar el pasado

rubro por rubro

etapa por etapa

baldosa por baldosa

y no llorarse las mentiras

sino contarse las verdades.

Mario Benedetti

Se fiel hasta la muerte

Apocalipsis 2.10

Al  analizar los hechos históricos  para imbricarlos en los procesos económicos, políticos sociales y culturales  de nuestro tiempo, debemos  ser lo mas justos posibles con la verdad. Es una realidad la falta de una Historia Americana sin la deformación de quienes  escribieron el pasado, que al estar aún involucrados en los mismos hechos relatados, manipularon, tergiversaron, deformaron o simplemente ignoraron muchos sucesos y sus actores.

Uno de los casos más evidentes de esta  afirmación lo realizó la llamada generación del 80 (1880) en la Republica Argentina. Esta generación,  para imponer un proyecto diseñado en todos sus aspectos  (económico, político, cultural, poblacional, etc.) utilizó todos los medios a su alcance, desde el genocidio hasta la deformación del pasado histórico en todo aquello que convenía al modelo que debían imponer.

Bartolomé Mitre fue uno de los responsables de esta historia fabricada que sirvió de base a la llamada Historia oficial. Una de sus tantas víctimas fue la historia del PARAGUAY, LOS TREINTA PUEBLOS  DE LAS MISIONES JESUITICAS y el  PUEBLO TUPI GUARANI.

Poco es lo que se conoce del pasado del PARAGUAY, existe sí una profusa justificación del genocidio llevado a cabo en la Guerra de la Triple Alianza (1865-1870). Un manto de olvido cubre la Historia de Las Misiones Jesuíticas y la gigantesca obra que realizaron con el pueblo Tupi-guarani.

Subyacía en la memoria de los Tupi-guarani lo que el pueblo incaico le transmitiera al iniciar su colonización. Los incas dominaron a los pueblos de su imperio por su capacidad para organizar y administrar más que por la fuerza de las armas.

Cuando los españoles arriban al Paraguay, se encuentran con una comunidad que no los recibe hostilmente y que poseía cierta organización, con una concepción religiosa evidentemente monoteísta, creían en un  Dios que regía el mundo, un Dios que era bueno porque entendían que la maldad  estaba en el hombre. Los tupi-guarani vivían en comunidades, cultivaban la tierra y las dividían en parcelas para su explotación individual.

Los principios morales de esta comunidad eran claros y aplicables: “ no seas ladrón, no seas perezoso,  no seas mentiroso “ ( los Incas decían  “ ¡Ama sua, ama lulla, ama quella!)

La obra misionera de los JESUITAS  se inicia para 1608 con la llegada de SIMMONE MAZETA  y GIUSEPPE CATALDINO quienes observan el desastre de las comunidades por la aplicación en la práctica de la “encomienda”, en abierta violación a las Leyes de Indias, al principio cristiano y con todas las formas de un sistema francamente de explotación con mano de obra esclava.

La inteligencia de los misioneros jesuítas fue haber comprendido el valor de la cultura subyacente  de ese pueblo e iniciar la conquista de sus almas desde otra perspectiva. Para ello, se insertaron en la comunidad para  rescatar sus valores, ya que sus objetivos eran la transmisión del  Evangelio y no la conversión  de los tupi-guarani al modelo de vida europeo ni tampoco la explotación del individuo para ser utilizado por los intereses económicos de la época, entre ello fundamentalmente de los colonizadores.

La tarea fue servir de reorganizadores y administradores de la comunidad indígena, continuando con la labor inconclusa de los Incas. El principio monoteísta se ajustaba perfectamente a la idea del DIOS de la religión Judeo-Mosaica, solo quedaba en sus manos inculcar la imagen de JESUS como SALVADOR y el poder maléfico de SATANAS que los indígenas no comprendían. Tal es así que el primer opúsculo editado en las imprentas de la comunidad jesuítica fue precisamente sobre el poder de Satanás.

La organización económica respetó la milenaria estructura de la tenencia y distribución de la tierra y su explotación en lo colectivo e individual.

La producción se dividía en tres partes: La Familia, La Comunidad y la Iglesia, esta última atendía el sustento de los inválidos, huérfanos, ancianos y viudas, en definitiva respetaron la estructura milenaria de las civilizaciones andinas.

Es posible que la imagen de los sacerdotes jesuitas haya hecho aflorar el recuerdo de las denominaciones dadas al Inca: Sapay Inca (hijo único), Inti Kori (hijo del Sol) y Huaka Koya (amigo de los pobres).

La organización política se estructuraba con un sistema de participación integral, regida por un sacerdote (Pa’i), como poder religioso, mientras el gobierno civil se constituía en   el Cabildo compuesto por los indios más ancianos y por los caciques.

Esta primer nota es un apunte o contribución a los dos últimos artículos del “CRONISTA URBANO”. La publicación de dos libros que abordan páginas de  historia latinoamericana “DOLO EN EL PODER” del doctor Marco Acuña Vedoya  y MISIONES, 500 AÑOS DE SOLEDAD del ingeniero Julio Perié, nos permitió recibir un extenso comentario desde Venezuela. Nos pareció interesante y  oportuno aporte a entender como somos y porque somos lo que somos.

* El Doctor Vicente Eduardo Guerrero es médico radioterapeuta  y periodista, editor de la Revista Médica Razetti en la ciudad de Barquisemeto, Estado de Lara – República Bolivariana de Venezuela. Egresado de la Facultad de Medicina de la UNNE en Corrientes se especializó en la CNEA (Comisión Nacional de Energía Atómica ) en Bs.Aires. Desde 1982 reside en Barquisemeto



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