Archive for Agosto, 2010

Agosto, mes de la radio en Misiones

Viernes, Agosto 27th, 2010

Agosto es el mes de la radiodifusión en Misiones. El 19 de agosto de 1927 a las 18 comenzó a escribirse la historia misionera de la radio. Locutores y emisoras de radio olvidaron la primera emisión de una radio en el interior de Argentina. Un suceso que lo disputamos con una emisora de la ciudad de Córdoba, La diferencia se fundamenta que la emisora cordobesa tuvo continuidad en sus emisiones y en Posada se silenciaron sus equipos a los pocos años.

RADIO MIX fue la primera emisora comercial del interior del país y estaba en Posadas. Pero son pocos quienes lo recuerdan. Hace un par de años falleció en Buenos Aires, Emilio Colmillot, el primer locutor de Misiones.. La SAL (Sociedad Argentina de Locutores) no pudo tributarle el merecido homenaje un 3 de julio, el Día de Locutor., por su deteriorado estado de salud.

Es el momento del reconocimiento a radiodifusores, locutores y técnicos, a los anunciantes y publicistas que hicieron posible y trabajan impulsando con esfuerzo y sacrifico la radio en Misiones. Es la oportunidad para que nuestros legisladores provinciales establezcan por ley que el 19 de agosto se recuerde el Día de la Radiodifusión Misionera. Que ese día permita recordar a todos los pioneros,.a sus  soñadores, a sus locutores y  técnicos.

Es recordar que la broadcasting posadeña fue resultado del trabajo del ingeniero francés Julio Teodoro Colmillot , padre de Emilio y abuelo del Dr..Alberto Colmillot,  Semanas después de aquel 19 de agosto, a RADIO MIX se sumo  Radio INDIO transmitiendo  desde  una embarcación en la laguna San José. Estos dos  equipos estuvieron en el frente chaqueño durante la guerra del Chaco. Hoy en silencio,  aquellos transmisores artesanales, están en un museo de la guerra paraguayo boliviana del 34, y fueron  exhibidos días atrás, en una muestra sobre la radio y televisión paraguaya en Asunción.

Radio Mix se inició en una casa en la esquina de Félix de Azara y Sarmiento, donde hoy esta el edificio de la  Caja de Ahorro. Se traslado luego a Bolívar y Ayacucho frente al Bar Español pasando a llamarse RADIO BOUQUET y finalmente recalo en una vivienda de Roque .Pérez entre Colón y San Lorenzo.

Cesar Felip Arbó  (poeta, pintor y escritor);  Manuel Antonio Ramírez (poeta, músico y periodista); Pedro “Tito” Rebollo (periodista, corresponsal de La Prensa); Antonio Monzón; Alí, Emilio, Alberto y Horacio Colmillot., fueron  sus locutores siendo relator deportivo Chingolo Zaragoza  Fue el primero que realizo transmisiones deportivas en el país. Fútbol desde el Club Atlético Posadas y  boxeo desde el  estadio Trevisini. Los equipos de transmisión  de radio Mix pasaron en la década  del 30 a Encarnación.

Nacia en esos años,  ZP5 Radio  Encarnación, filial de LR3  Radio Belgrano de Jaime Yaquilevich. Fruto de la “guerra” de cadenas radiales y publicidad,  se instalaron LT5 Radio Chaco en Resistencia de la Red de LR1 Radio  El Mundo  y  en Posadas, el 26 de julio de 1942., LT4  Radio Splendid. En la decada del 50, Carlos Madelaire, por razones política pierde la concesión del gobierno de Paraguay para explotar ZP5. Radicado en Posadas obtiene luego del 55, la licencia para operar  LT4 (Argentina y libre.). Misiones cierra la década de 60 con LT 4 en Posadas , LT 13 Radio Oberá (abriedo picadas en el eter misionero) , LT17.Radio Provincia perteneciente al estado provincial, LT18 Radio Eldorado (una voz en el altoparaná); y  llegando a la década del 70 , LRA 19 Radio Nacional Iguazú.,  inicialmente destinada a Posadas. Luego vendrían LT 45 Radio San Javier y LT46 Radio Bernardo de Irigoyen (filial de LT17). A estas emisoras de Amplitud Modulada (AM) se sumaran día  tras día las emisoras de Frecuencia Modulada (FM) que cubriran todo el territorio provincial y se multiplicaran  en voces  hasta los mas lejanos rincones misioneros.

Me solicitaron escribir la historia de la radio. Lo estoy haciendo. Simplemente porque la radio es parte de mi vida. Porque aprendí en los caminos del aire, la belleza de la radio, sus misterios, sus fantasmas, la libertad. La radio fué amiga, esposa , amante. A veces un sueño. Muchas veces sacrificio, trabajo. La radio me entrego su espíritu. Con ella hice amigos y acorte distancias.

Escribe Alejandro Guerrero Bernabey – periodista y locutor (asgbernabey@gmail.com.)

Un rincón misionero con muchas historias: Concepción de la Sierra

Jueves, Agosto 12th, 2010

Los concepcioneros, aunque se encuentren  lejos del terruño , más que misioneros son concepcioneros. Y lo demuestran. No lo olvidan y regresan cargados de recuerdos. Y cuentan sus historias pueblerinas, y las leyendas teñidas con el verde y rojo de su paisaje o los sueños de grandeza tejidos a la sombra de sus inmensos y añosos gigantes de su selva. Y se recuestan indolentes con nostalgias sobre su río de pájaros.

Concepción fue la primera y más importante reducción fundada en Misiones. En 1870 este poblado del Alto Uruguay yacía cubierto por un espeso bosque donde “alternaban árboles de naranjo, yerba, palmera, ombú , timbó , helechos y musgo”, escribe en l945, en su refugio de Invernada, Juan Ramón Escalada (Apuntes).

La casona permite  desde el cerrito, gustar  la costa argentina del Uruguay como la rivera brasileña. Aguas arriba o hacia abajo, los ojos y el alma se llenan de todo ese paisaje que se torna a veces indescriptible en los amaneceres o al atardecer. La casa de Claudio Arrechea, el primer gobernador constitucional de Misiones,  propiedad de un piloto inglés derribado durante un raid  aéreo, nos lleva en su magia a pasadas épocas cuando en el río navegaban vapores, elegantes paquetes o ariscas jangadas.

Están al alcance de las manos, las historias tejidas en rueda de amigos. Se cuenta del noble italiano que residió  varios años, que vestía con elegancia, de amena conversación y que un día desapareció. En el cementerio  hay otra historia una piedra con una cruz celta, en recuerdo  de un joven enamorado de una india mbya, que se suicidó al no poder hacer realidad sus amores.

En el viejo edificio del cuartel del Medio Regimiento de Gendarmería Nacional, “viven” los amores enlazados por la melodía embrujada del piano de una joven concepcionera y el violín de un oficial. Todo empezó un atardecer con un vals ejecutado al piano. Melodía acompañada desde el cuartel por un violín que  se repitió varios sábados. Un día se encontraron y conocieron. Se enamoraron, tejieron proyectos en un zaguán y finalmente se casaron. Esta historia, la relato ella en su hogar  de Corrientes, recordando  a su esposo integrante de aquel contingente de primeros gendarmes. Acompañando al jefe de la IV Agrupación Comandante Mayor Dalmasso conocí muchas  historias de aquellos gendarmes en oportunidad de memorar los 50 años de su llegada a Concepción al mando del Comandante Arrigó Kalota y levantar campamento a la entrada del poblado. Conocimos la historia simple de un gendarme Argentino Asdrúbal Noguera y de su esposa Ubaldina Ester Rovetta , maestra de la Escuela 26, nacida en Persiguero. Los recuerdos llegan con Luis Alberto “Titi” Noguera, , guia de pesca o cazadores,  hijo de estos pobladores de Concepción.

Los títulos de propiedad permiten rastrear la historia más acá de 1870. Buscando en las  páginas del libro 1 del Registro Catastral de la Propiedad, encontramos el primer hotel de Misiones propiedad del italiano Cayetano Pernigotti. En  ellas comprobamos la presencia de ingleses protagonistas de las dos grandes guerras. Existe un libro editado en Bahia Blanca con los nombres de los voluntarios argentinos combatientes con los aliados, caídos en el frente desde Dunkerque a Berlín. Un médico de Concepción, Raúl Humada Ramella rastreó en archivos datos sobre vecinos ingleses y   combatientes concepcioneros en la  guerra.

Un cadete del Colegio Naval de Dartmouth, que pasaba sus vacaciones a fines de la década del 40  fue el Comandante de la Task Force  Británica durante la Guerra de Malvinas. El vicealmirante Edecán de Bandera de la Reina Sir John “Sandy”  Woodward  , fue durante varios veranos  huésped de una familia concepcionera. Viejos pobladores recuerdan donde se alojaba y sus paseos a caballo por La Corita , la Barra ,  Santa María o el Persiguero y exiten quienes afirman que estuvo en Concepción después del 82. Algunos vecinos suman la presencia del Príncipe de Gales, pero el “dato” no pudimos confirmar.

El primer “médico” fue un hombre de origen brasileño,  Don Lucas Montero. Generoso, hospitalario, comerciante y agricultor. Era el único que asistía a los vecinos de la zona y por sus manos llegaron muchos niños. Una de sus historias relata la defensa del Juez de Paz Córdoba degollado por bandoleros. Montero recibió un hachazo en un hombro. Era reconocida su capacidad “para curar” en una zona donde los profesionales de la salud eran desconocidos. Sus yuyos y sus “preparados” no tenían discusión. Murió pobre aunque no olvidado.

No quiero hacer nombres, podría olvidarme de algunos. En sus calles están las leyendas, las historias de quienes fueron protagonistas de este pueblo misionero y que tuvieron actuación en la industria, el comercio, la medicina , la actividad bancaria o la educación como en el ejercicio de altos cargos en el gobierno provincial.

En la plaza, se rescataron restos de  construcciones de la reducción jesuita. Hay quienes afirman que  restos óseos encontrados en una caja, pertenecen a Roque González de Santa Cruz uno de los tres mártires de Caaró. Nadie  arriesga  afirmar la identidad, una identidad que el ADN de los huesos podría compararse con las del  corazón de San Roque González de Santa Cruz  que se encuentran en la Catedral del Asunción.

El Uruguay, se desliza como una inmensa boa. En sus costas, hay otra historia, La de yerbales o de caravanas de mulas. O las del contrabando de harina ( los famosos senderos blancos ) entre otras cosas. La historia esta en las viejas casonas. En los recuerdos de los abuelos o en la tradición que relatan  los hijos de aquellos que dejaron sus nombres para la nostalgia.

Escribe Alejandro Guerrero Bernabey – periodista (asgbernabey@gmail.com) Investigación Anton Pelek

“El día que mataron a Alfonsín”

Jueves, Agosto 5th, 2010

Ayer un libro polémico, hoy actual, y una  nota de Alberto Lampugnani

Lo conocía de verlo transitar la ciudad y conocer su profesión de abogado.Lo había visto en varias oportunidades y en una de ellas me  lo presentaron. No era un hombre alto, piel blanca, cabellos rubios, expresivo en sus  gestos y en sus ideas. Era un clásico en algunas reuniones vistiendo su traje marrón claro y ejerciendo siempre la posición de hombre de derecho y amante de la libertad.

Hace 23 años el abogado Dr. Alberto M. A. Lampugnani me entrego una nota en papel oficio, escrita a máquina, fotocopiada y con una leyenda de puño y letra que decía “Téngase por original. Posadas, julio 17 de 1987” y luego su firma.

Hoy, las noticias  acercan violencia urbana, miedo ciudadano, inseguridad. Leí aquella nota varias veces y volví a las páginas del libro de Dalmiro Sáenz y Sergio Joselovsky, “El día que mataron a Alfonsín” un libro que el escritor y critico del diario “La Nación” Eduardo Gudiño Kieffer. dijera “este libro no debiera haberse publicado”

El doctor Lampugnani va mas allá,”este libro no debió ser escrito”. Expresa su opinión como “argentino, como demócrata y como jurista”. Se refiere al contenido definiéndolo como “desquisiante” agregando que al argumento de los autores  no le  falta “el ingrediente pornográfico” puntualizando que “enseña como actúa la patota y las líneas de conducción de la misma. Enseña cuanta es la importancia del factor “sorpresa” en los asaltos a personas e instituciones. Enseña que la gente asaltada queda paralizada por el  miedo y la cobardía”.

Extrae de su interior un texto “…nuestra intención es llevar adelante un proyecto de poder”, para agregar “el afán y el objetivo quitar solemnidad a todo, desprestigiando y minando todas las instituciones sociales: familia, sociedad, iglesias, matrimonio, fuerzas armadas, justicia, religión, honores, dignidades, cargos públicos, tradiciones, sentimientos patrióticos, el concepto del pudor y la decencia, la burla a la inocencia, a la santidad, al heroísmo, etcétera”.

Lampugnani no escatima comentarios en sus tres carillas. Y cuando  habla de la libertad de opinión, como si estuviera redactando una sentencia en el Poder Judicial, dice con toda claridad “En  una democracia no hay derechos absolutos. Todos tienen sus límites y en ciertas situaciones – como en este  caso – esas vallas las da el Código Penal”..

La nota tiene citas filosóficas, literarias y jurídica y una crítica severa a la dirigencia de la UCR y al radicalismo, señalando casi al final de su escrito “no tengo conocimiento de que nadie haya reaccionado en defensa y preservación de su  mentor y guía y del orden constitucional” agregando “como simple ciudadano acudiré a la Justicia a promover denuncia criminal, a fin de que la Justicia pueda cumplir su excelso cometido de dar a cada uno lo suyo”.

Alberto Lampugnani, abogado del foro posadeño, fue Ministro del Poder Judicial. Este escrito  fue publicado por diarios de Misiones y “La Nación” de Buenos Aires. “El día que mataron a Alfonsín” se publico a fines de 1986, alcanzando varias ediciones en pocos meses. Sus editores señalan que el libro “es un hito movilizador en el plácido panorama de nuestra cultura” ,  agregando “ su título resulta chocante, pero corresponde con exactitud al contenido” sin dejar de expresar “se trata de política ficción”. Frente a las críticas, algunas desfavorables y a la nota de Gudiño Kieffer, se preguntan si la aparición del libro “El día del chacal” (el asesinato de Charles De Gaulle escrito por Frederik Forsyth) a alguien se le hubiera ocurrido atribuirle a la ficción o magnicidio  literario una intención desestabilizadora del gobierno galo. El comentario se abre con una frase dicha por el doctor Raúl Alfonsín en noviembre de 1986, tres semanas antes de la aparición de la primera edición,  en la universidad norteamericana de Yale:” la subsistencia de la concentración del poder en el Presidente hace al sistema democrático, vulnerable, pues, para destruirlo basta con atacar un solo centro de decisiones”.

Escribe Alejandro Guerrero Bernabey – periodista (asgbernabey@gmail.com)



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